miércoles, 9 de noviembre de 2016

UBUNTU

¿Qué diferencia hay entre tener familia y no tenerla? ¿Os imagináis la vida sin los que conforman vuestro círculo más cercano?

Pensad en qué es una familia y en cuál es su función. Como pude leer en un libro titulado “El lugar al que se vuelve” de Rafael Alvira, la familia es el primer lugar en el que el ser humano se socializa, donde la persona forma su propia identidad y es aceptado por ser él mismo. Es el “sitio” en el que se da una coexistencia con otros, donde existe diversidad en cada una de las personas que la conforman. Es como la célula de un organismo, la unidad más pequeña e imprescindible de todo sistema. Es la base de la economía, de la sociedad y de tantos otros ámbitos de la vida.



Una familia se encarga de dar estabilidad emocional, de ser el apoyo de todas las personas que la componen y de respetarlas, de dar amor incondicional, de cuidar a los miembros más débiles… En general, se trata de una cooperación y una convivencia con personas con las que se tiene algún tipo de relación muy directa, normalmente de consanguinidad. Requiere un clima de afectividad donde los miembros de la familia desarrollen buenas relaciones. Esta es la situación ideal, está claro, pero ¿existen familias fuera de estas idílicas circunstancias?

El  título que le he puesto a este ensayo, “Ubuntu”, viene de las lenguas zulú y xhosa, y significa “humanidad hacia otros”, “si todos ganan, tú ganas”, “todo lo que es mío es para todos”. Pero la traducción que más me gusta y que me parece que tiene mucho que ver con la familia es la que dice “yo soy porque nosotros somos”. Es una frase que resume de manera sencilla la estrecha unión que realmente existe entre los miembros de una familia. El individuo no se desarrollaría plenamente si no tuviera a su lado personas que le ayuden a crecer, formar su identidad, tener confianza en uno mismo y aprender a socializar con otros. Y la familia como grupo, no existiría si los individuos no necesitaran de otros para sobrevivir y desarrollarse íntegramente.

Lo que más define a una familia es la preocupación por los problemas o inquietudes de las personas que la integran. Ya que los problemas, por mucho que digan lo contrario en las películas, hacen sufrir. En una familia, la preocupación por los demás es normal. Nada de lo que decían en la película del Rey León Timón y Pumba sobre “Hakuna Matata” sirve en una familia. No se trata simplemente de vivir y dejar vivir, sino que se parte de una convivencia y coexistencia entre las personas, que tienen entre sí una relación recíproca de dar y recibir amor. Estas relaciones muchas veces son complicadas y, desde luego, ninguna es igual a otra, pero lo que deberían tener en común es que sean reales y sanas.


En resumen, no es fácil ser una familia perfecta de las que salen en los libros, incluso diría que es casi imposible. Lo que sí considero, es que se puede lograr que haya una relación sana entre las personas donde “somos porque nosotros somos” sea la clave de un buen clima familiar en el que haya apoyo, confianza, respeto y amor y de un buen desarrollo personal e interpersonal.


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