¿Qué diferencia hay entre
tener familia y no tenerla? ¿Os imagináis la vida sin los que conforman vuestro
círculo más cercano?
Pensad en qué es una
familia y en cuál es su función. Como pude leer en un libro titulado “El lugar
al que se vuelve” de Rafael Alvira, la familia es el primer lugar en el que el
ser humano se socializa, donde la persona forma su propia identidad y es aceptado
por ser él mismo. Es el “sitio” en el que se da una coexistencia con otros,
donde existe diversidad en cada una de las personas que la conforman. Es como la célula de un organismo, la unidad más pequeña e imprescindible de todo
sistema. Es la base de la economía, de la sociedad y de tantos otros
ámbitos de la vida.
Una familia se encarga de
dar estabilidad emocional, de ser el apoyo de todas las personas que la
componen y de respetarlas, de dar amor incondicional, de cuidar a los miembros
más débiles… En general, se trata de una cooperación y una convivencia con
personas con las que se tiene algún tipo de relación muy directa, normalmente
de consanguinidad. Requiere un clima de afectividad donde los miembros de la
familia desarrollen buenas relaciones. Esta es la situación ideal, está claro,
pero ¿existen familias fuera de estas idílicas circunstancias?
El título que le he puesto a este ensayo,
“Ubuntu”, viene de las lenguas zulú y xhosa, y significa “humanidad hacia
otros”, “si todos ganan, tú ganas”, “todo lo que es mío es para todos”. Pero la
traducción que más me gusta y que me parece que tiene mucho que ver con la
familia es la que dice “yo soy porque
nosotros somos”. Es una frase que resume de manera sencilla la estrecha
unión que realmente existe entre los miembros de una familia. El individuo no
se desarrollaría plenamente si no tuviera a su lado personas que le ayuden a
crecer, formar su identidad, tener confianza en uno mismo y aprender a
socializar con otros. Y la familia como grupo, no existiría si los individuos
no necesitaran de otros para sobrevivir y desarrollarse íntegramente.
Lo que más define a una
familia es la preocupación por los problemas o inquietudes de las personas que
la integran. Ya que los problemas, por mucho que digan lo contrario en las
películas, hacen sufrir. En una familia, la preocupación por los demás es
normal. Nada de lo que decían en la película del Rey León Timón y Pumba sobre “Hakuna Matata” sirve en una
familia. No se trata simplemente de
vivir y dejar vivir, sino que se parte de una convivencia y coexistencia entre
las personas, que tienen entre sí una relación recíproca de dar y recibir amor.
Estas relaciones muchas veces son complicadas y, desde luego, ninguna es igual
a otra, pero lo que deberían tener en común es que sean reales y sanas.
En resumen, no es fácil
ser una familia perfecta de las que salen en los libros, incluso diría que es
casi imposible. Lo que sí considero, es que se puede lograr que haya una
relación sana entre las personas donde “somos porque nosotros somos” sea la
clave de un buen clima familiar en el que haya apoyo, confianza, respeto y amor
y de un buen desarrollo personal e interpersonal.


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