miércoles, 9 de noviembre de 2016

PERDONAR ES EL VALOR DE LOS VALIENTES

Hoy en día, hay muchos dilemas éticos y situaciones tan variopintas que no hay  una sola respuesta a lo que sucede. Somos humanos y cometemos errores y, aunque a veces tratamos de mejorar y no volver caer en ellos, tropezamos con la misma piedra una y otra vez. En las noticias oímos casos de violaciones, asesinatos, terrorismo y maltrato, y nos preguntamos si las víctimas de estas calamidades serán capaces de hacer “borrón y cuenta nueva”, si podrán perdonar a sus agresores o si podrán olvidar el daño que se les hizo y no guardar rencor durante el resto de su vida.

Para poder plantearnos estos temas es necesario primero pensar qué consideramos que es el perdón. ¿Es olvidar el daño que se hizo y no volver a recordar a quién lo hizo ni cómo fue? ¿O es más bien, entender por qué sucedió, darse cuenta de que no debería ser algo de lo que dependa nuestra vida, no guardar rencor a quién lo hizo y tratar de no recordar ese momento muchas veces?


Aún me acuerdo del enorme debate que tuvimos en clase en el primer año de carrera en la asignatura de “Familia, Sociedad y Educación” sobre este tema. Es una cuestión que afecta a todo el mundo. Alguna vez en nuestra vida hemos tenido que sopesar si perdonamos a alguien y si decidimos o no recordar ciertas cosas que nos hicieron daño.

No es fácil perdonar, es lo que yo llamo, una tarea/valor de valientes, y es un requisito indispensable para la felicidad. Pedir perdón requiere que la persona sea humilde y sepa reconocer su error, pero perdonar es un paso más complicado. Cuando alguien te daña, creas una barrera, es como si le etiquetases como alguien que no es de fiar y aunque no conviene guardar rencor, sí que creo que tampoco es factible olvidar qué ha sucedido y es necesario tenerlo en cuenta para que no vuelva a suceder. El olvido es, teóricamente, “una función de nuestra memoria que permite liberar nuestra conciencia”, esto quiere decir, que ayuda a eliminar las emociones negativas que surgen a raíz de malas experiencias. Esto que tan bien queda sobre el papel, llevarlo a la práctica es mucho más difícil. A veces, en vez de olvidar nos sale guardárnoslo dentro y así se forma el rencor.

Si bien es cierto que las personas categorizamos los acontecimientos como más o menos importantes, lo que se considera un ataque o algo que debe ser perdonado también varía según la persona. Hay personas que se sienten ofendidas con más facilidad que otras y hay individuos que tienen más disposición a perdonar que otros. Por eso, este es un tema tan complicado de explicar, cada uno entiende a su manera lo que le sucede y tiende a reaccionar de forma distinta.


Volviendo al tema del inicio, cómo perdonar algo tan grave como una violación, un asesinato. ¿Es posible? Sí, creo que como personas tenemos la capacidad de perdonar y no guardar rencor a los que nos han hecho daño y aunque nos suela ser difícil, podemos olvidar ciertas emociones negativas y dar paso a vivir nuestra vida sin todos los recuerdos de las malas experiencias rondando por nuestra mente a todas horas. En eso residen el perdón y el olvido al fin y al cabo.

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